sábado, 7 de julio de 2018





LA DESPEDIDA

Hoy es nuestra despedida, nuestra última cena  juntos. Así tiene que ser, un  año juntos desde que la inicie y hoy, frente a frente, en ese restaurante que tanto le gusta celebramos esa cena tan especial. Ella, vestida con ese vestido de noche de un granate sangre muy escotado, terminado en punta cerca de su ombligo y la espalda al aire que tanto me gustó el día que fuimos a comprarlo. Tacones de aguja y como única ropa interior, su piel. Esta brillante, no esperaba menos de ella, al entrar me miró desde la puerta, bien recta, mientras la gente del restaurante volvía irremisiblemente los ojos hacia ella. Andando despacio, dando tiempo a que todo el mundo la observara y siguiera hacia la mesa. Se sitúo sonriendo a mi lado mientras en mí, sin decirle nada afloraba otra sonrisa y cogiendo mi mano, la besó sin decir una sola palabra antes de sentarse junto a mi.
Los dos sabíamos desde que vino por primera vez a mí que este tiempo tendría una fecha de caducidad y así, sin preocuparnos del tiempo fuimos viviéndolo. Llego a mí a través de una amiga de ambos que nos presento. Alta, buen tipo pero enferma de sus miedos. Nunca pudo ser ella ni sacar todo lo que llevaba dentro y le quemaba en las entrañas.
Tenía novio, novio de esos de toda la vida, lo quería más, el sexo para ambos ya no pasaba de ser algo cotidiano, algo previsible.
 Pasiva por una fuerte educación religiosa y por temer sacar lo que sentía, vivía en una preciosa cárcel de moralidad impuesta de la cual no tenía llaves para salir. Fueron meses en que aprendió a sacar todo el placer del que era capaz de dar y de sentir. Aprendió a hablar sin reparos y sin miedos de esa sexualidad que la atormentaba, sin sentirse juzgada y lo más importante, aprendió a vivirla. Aprendió que cada vez que se arrodillaba delante de mí, se levantaba más fuerte, más poderosa y a trasladarlo a su pareja, sin prisas, despertando en el  deseo más profundo por ella.
La cena discurrió tranquila, con miradas cómplices de los que no necesitan ya palabras y sonrisas sinceras, con el orgullo presente de no sentirse culpable de nada ninguno de los dos.
Le prometí que esa noche le daría el mayor de los regalos sin decirle cual era. Salimos en su coche camino de una masía cercana. Un amigo que me la  prestó.
Durante el trayecto no hablamos mucho, a los dos el silencio cómplice nos hacia sentir la magia de esa noche, a mi por saber todo lo que pasaría, a ella ante esa sorpresa inesperada que le hacia sentirse otra vez como una niña que espera su regalo mas deseado sin saber cual será. Llegamos a la masia de noche cerrada, con un manto de estrellas sobre nuestras cabezas al descender del coche. Cogiendola de la mano la conduje dentro de la casa dejándola caminar delante mío mientras subíamos las escaleras hasta el primer piso.
Ella sabía que me encantaba como movía las caderas y así, fue ralentizando sus pasos durante todo el trayecto. La desnude despacio mientras la miraba y veía en ella ese temblor como la primera vez que lo hice y como sus ojos brillaban de puro placer. La bese despacio, prolongando ese beso indefinidamente mientras mi lengua recorría la comisura de sus labios y se retiraba cuando ella deseosa, acercaba la suya. La fui tomando delicadamente esa noche, sin un azote, sin nada mas que la peor de las torturas, prolongando su deseo hasta q sus gemidos llenaron la estancia reclamando poder llegar a ese orgasmo, solo entonces, cuando ni su cuerpo ni su mente podían esperar mas la monte como la perra en celo que era y con fuertes sacudidas fui tomando ese culo que tantos placeres nos proporciono. No, no quería un simple orgasmo, quería hacerla desmayarse de puro placer para ambos. Al cabo de un rato, mientras ella recuperaba la respiración en la cama salí de la habitación dándole como única despedida una sonrisa, al cabo de diez minutos estaba de regreso con un pañuelo de seda entre mis manos.
Ven y arrodillate- la dije sonriéndola mientras ella, desconcertada así lo hacia. De mi mano fue bajando los escalones con el paso inseguro del que tiene que confiar en otro.  Desnuda, fui disfrutando de la visión de su cuerpo en ese trayecto hasta que, situándola en el centro de la estancia, me agache y después de darle un ligero beso en el lóbulo de la oreja le dije..
¿Recuerdas pequeña mía cual era tu sueño mas pervertido, mas deseado?..
Durante unos segundos pareció pensar hasta q sonriendo llena de vergüenza me dijo..
Si Señor, lo recuerdo perfectamente..
Le quite el pañuelo de seda y los vio. Siete hombres estaban de pie desnudos, sonriendo acariciándose sus miembros mientras ella, sorprendida me miraba y yo sonriéndola le dije.
Querida niña, siempre deseaste probar un bukake, fue tu sueño q creías que nunca lo tendrías, este es mi regalo le dije mientras me sentaba en un sillón y tomaba una copa de brandi de la mesa cercana. Los hombres se fueron acercando a ella mientras al principio tímida, fue tocando sus miembros, cualquiera de ellos que estuviese cerca y disfrutando mientras su mirada y su sonrisa me buscaban a cada momento.
Un par de horas mas tarde bajábamos camino de Barcelona en el coche, ella orgullosa como una niña, yo complacido de haberle dado ese regalo.

domingo, 6 de agosto de 2017

Silencio

Hoy sueño contigo, nada extraño ya ves.
Soñar contigo ya se convirtió en un recital de apareamiento.
Vergüenza de bocas buscadas y nunca encontradas.
Miedo a esa realidad tan deseada, tan temida.
Qué fácil es en mi mente quererte sin preservativo, sin miedo al fracaso esperado de una realidad.
Es fácil, eres mía en esos sueños, me quieres y eso es suficiente.
Corro por traviesas de fino cristal, escalones de humo.
¿Para qué quiero una realidad decepcionante?
El revisor de la realidad mi pide el billete de mis sueños, mas no se lo daré.
Tú eres la realidad de mis sueños, mi adrenalina, la realidad de una función inacabada.
Hoy abriré los ojos a la realidad y te volveré a ver. Te sonreiré, me sonreirás y despacito nos cruzaremos.

Como siempre, las palabras morirán en mi boca mientras veo como el, te agarra de la cintura mi querida pesadilla.

lunes, 8 de mayo de 2017

martes, 21 de marzo de 2017





Tan sencillo enamorarse de ti,
Tan complicado olvidarte.
Como una enredadera sin tentáculos de vida, sin raíces.
Fue creciendo sencillamente, como el sueño deseado.
No hay azada que lo mate ni agua que le de vida,
Pero vive, alimentada de sueños y recuerdos,
esos que no dominas.
Osados, juegan contigo,
te traen y te llevan a su voluntad.
Apareces y desapareces sin que mis manos te toquen,
ni mis labios saboreen el néctar de tu boca.
La decrepitud que asoma en mi cuerpo,  parece no afectar.

Yo cada día más viejo, tu cada día más presente.

martes, 31 de enero de 2017




Bésame

Bésame como si no me quisieras pero, bésame.
Descúbreme el dulzor de la noche escondida en tus parpados cuando los cierras, descúbremelo sin decírmelo pero, no me dejes morir en esa ignorancia.
Y así, así cada noche te reclamo a gritos silenciosos mientras me envuelvo en ellos, para que la tumba de sabanas frías que dejaste, me amortajen en las húmedas noches de agosto.
Escúchame rogarte sin palabras que rompan este silencio.
Escúchame aunque tus oídos solo escuchen palabras de otra boca.
Escúchame…aunque no me oigas.
El silencio cómplice, que ni me da la razón ni me la quita, pero ahí está, como última compañía. Pobre del hombre que solo se alimenta de sombras más, ¿acaso ellas no comparten también mi tristeza? ¿Acaso su vestido de ceniza no se lo pusimos nosotros desvistiéndola del ropaje floreado? No puedo pedirle otra cosa que arrastre sus pies, en este campo tan yermo.
Seguramente unos labios carnosos, húmedos de esperanza, vendrán a devolver la vida a este árbol torcido que a duras penas florece. Vendrán ¡tienen que venir! Pues si no creyera en ello,  ni tan siquiera estas lagrimas que hoy derramo tendrían valor alguno.
Pues llorando creo.
Pues llorando sigo vivo.

Pues llorando…aún tengo esperanza.



Se

Hoy al acostarme, marchare de copas con mis miedos
Como cada noche. Ellos, invitan a las copas, yo las pagare.
Antros de tenues luces, donde ellos me llevan de las manos,
dicen que para no perderme y yo, solo me siento esposado.
Sus risas insisten en ser mi bastón en este baile no deseado,
En esta ceguera de vida.
Mil gritos salen en silencio para morir antes de nacer. Hace tiempo, aun luché, lo recuerdo y eso sí que parece un sueño ahora ¿para que luchar si siempre pierdo? Me machacan día tras día mientras se ríen de mí.
Mas hay días, que sin que ellos lo sepan, en un rincón de mi alma, una parte de mí, me hace llorar, no me deja rendirme y yo…¡¡tengo tanto miedo!! A que ellos lo noten, pues en ocasiones, desaparecen unos días y yo creo q se fueron, vana ilusión, pues detrás de cualquier rincón de mi alma vuelven.
Hoy deje caer mi última lagrima de impotencia, ya no puedo perder más, pues me hicieron perder la esperanza.
Ya no me dais miedo pues ya nada tengo que temer, me quitasteis todo y con nada más me podéis asustar. Desnudo ante mí me encuentro y sabéis? Sonrió como los locos ante la cordura loca de los demás. Ya os conozco, me seguís haciendo daño pero, ya me acostumbre a vosotros, doléis ¡¡Dios, como doléis!! Pero ya no me asustáis. Os comisteis todo mi orgullo, ya no tengo, ya no tengo nada excepto mí no a que sigáis a mi lado. Es cierto, sigo sonriendo como un idiota que ya no tiene nada que perder. Sí, no sorprenderos, simplemente ya no lucho contra vosotros, sé que os alimento con mi lucha, que os creo importantes y no, no lo sois, simplemente sois eso, mis propios miedos, esos que conocía antes tan bien, solo que os salieron garras que sajaron mi corazón ¿pero sabéis? El sanara vuestras garras caerán.
No me preguntéis porque lo sé, solo sé que será así.
Sed felices en otra alma, la mía la vaciasteis pero “se” que renacerá mientras vosotros morís a cada sonrisa mía, me enseñasteis más de lo que pensé en esta oscuridad pero no os quiero.
Adiós 

jueves, 8 de diciembre de 2016




Qué difícil es morirse. Cinco razones para vivir…o no
1º ¿Y si mañana nos toca la primitiva y la jodemos dejando el premio para hacienda? Mejor pensamos en dejar este mundo cruel para después del sorteo.
2º ¿Y si finalmente Mari Puri, después de diez veces de rechazar ir al cine conmigo por agotamiento mental, se rindiera a mis encantos y tenacidad y aceptara este domingo ir conmigo? La duda me corroe.
3º ¿Y si se ve recompensado mi trabajo, mis horas extras sin cobrar, ser el último en salir del trabajo y finalmente, el director me recompensa ascendiéndome, de ayudante tercero (no hay cuarto) del vicedirector de archivos y decide subirme a ayudante segundo y  (lo más importante) permitiéndome comerme el tapper de la comida que traigo, sin tener que repartirla para ahorrar costes con el botones? La emoción me embarga de solo pensarlo.

4º ¿Y si finalmente, la dieta de verdura fresca y zumo de alcachofas, logra hacerme bajar después de arduos meses sin rastro de carne, de estos veinte kilos? Hay que valorar, estos doscientos gramos que conseguí eliminar en estos meses de dieta estricta. Yo creo que el aire que respiro también alimenta (eso no venía en el prospecto de este método de adelgazamiento)
5º Además, no estoy al corriente de los pagos de Santa Lucia y esta gente no se va con puñetas y lo mismo me tiran a la cuneta antes de llegar al cementerio. Decidido, pagaré primero las cuotas atrasadas, me repasaré el último boletín que me mandaron, hay una oferta interesante, por un módico incremento de precio en las cuotas, me aseguran quince plañideras profesionales que irán llorando y lamentándose a moco tendido hasta el nicho, con la a seguranza de que incrementaran sus lamentos si pasa alguien cerca para realzar mi entierro. Además de ofrecerme otras cosas en el paquete. Puedo elegir para el responso desde un monje tibetano hasta un coro de góspel (no me aseguran que todos sean negros pero si lo deseo, y un pequeño pago más, los pintan que de lejos ni se nota) y ya para terminar, me ofrecen también (con un ligero incremento en el precio) que a la salida del tanatorio, camino del cementerio, toque la filarmónica de Barcelona y me escolte la guardia municipal a caballo con traje de gala.
Demasiadas dudas ¿Cuál elijo, me las quedo todas aunque tenga que hacer horas extras hasta que pueda matarme?. Dudas, dudas ¡¡así no hay manera de suicidarse copón¡¡¡